03 – Llena mi Casa y llenaré la tuya… Dios (Pr. Carlos Valencia)

Introducción:

 Leamos Hageo 1: 1- 4: “El día primero del mes sexto del segundo año del Rey Dario, vino palabra del Señor por medio del porfeta Hageo a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y al sumo sacerdote Josúe hijo de Josadac: <<Así dice el Señor Todopoderoso: “Este pueblo alega que todavia no es el momento apropiado para ir a reconstruir la casa del señor”.

También vino palabra del Señor por medio del profeta Hageo: “Acaso es el momento apropiado para que ustedes residan en casas techadas mientras que esta casa esta en ruinas?

  • Muchas veces te has dicho que no es momento del servirle al señor,
  • cuantas veces has dicho que no vale la pena servirle,
  • que no es el momento para diezmar.
  • que no es el memento para ofrendar.
  • Muchas veces has faltado a las reuniones o servicios porque estas trabajando.
  • Muchas veces vienes por compromiso y quieres que acabe rápido el servicio porque tienes algo más importante que hacer (que te invitaron a un paseo o que simplemente quieres quedarte dormido).

 Yo te hago esta pregunta: Acaso crees que es más importante estar en otra parte que estar en la presencia de Dios?

 No te das cuenta que no es momento de trabajar para ti, no es momento que te metas en tu refugio mientras hay personas en este mundo que se pierden.

Cuando el señor nos habla que su casa esta en ruinas es porque el hombre mismo esta en ruinas, porque el quiere vivir dentro de cada persona y mientras halla por lo menos una persona sin recibirlo a él, no es el memento de descansar.

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Que Quiere el Señor?

Lo que quiere el señor es lo siguiente, en versículo 5:

Así dice el Señor Todopoderoso: “Reflexionen en su proceder. Ustedes siembran mucho, pero cosechan poco; comen pero no quedan satisfecho; beben pero no llegan a saciarse; se visten pero no logran abrigarse; y al jornalero se le va su salario como saco roto.

 Así dice el Señor: Reflexionen sobre su proceder: Vayan ustedes a los montes; traigan madera y reconstruyan mi casa. Yo veré su reconstrucción con gusto, y manifestaré mi gloria. Ustedes esperan mucho, pero cosechan poco; lo que almacenan es su casa yo lo disipo de un soplo. Por que? Porque mi casa esta en ruinas, mientras ustedes solo se ocupan de la suya, afirma el Señor”

A buen entendedor, pocas palabras; así dice un dicho muy común, pero es la realidad que el señor nos quiere expresar aquí. Mientras la casa de Dios no este reconstruida, mientras haga falta dinero para las misiones, mientras los Pastores pasan necesidades, mientras los ministros pasen necesidades, mientras las finanzas de la iglesia este en saldo rojo… Dios no te prosperará, no te guardará ni guardará tu salario.

Por eso Dios te dice: REFLEXIONA. Pongámonos de acuerdo con el fin de que la casa de Dios se reconstruya. Si quiere ver la gloria de Dios descender en tu vida y en tu familia, si quieres pagar tus deudas, sanear tus finanzas, si quieres que te alcance tu salario en vez de que te falte, debes ayudar a que la casa de Dios se reconstruya.

Dios no quiere que hagas tu solo la obra, solamente te pide que des lo que el mismo Señor pone en tu corazón.

Sabes porque muchas veces no te ha ido bien en la parte financiera o en la parte ministerial o en la parte física, la palabra nos dice:

Por eso, por culpa de ustedes, los cielos retuvieron el rocío y la tierra se negó a dar sus productos. Yo hice venir una sequía sobre el trigo y el vino nuevo, sobre el aceite fresco y el fruto de la tierra, sobre los animales y los hombres, y sobre toda a la obra de sus manos.

Sino tienes empleo, es por culpa tuya. Sino no tienes para comer, es por culpa tuya, sino te alcanza el dinero de la quincena, es por culpa tuya.

Por culpa tuya, aun no entendemos que la solución es darle al señor, que nuestro corazón egoísta es el que nos lleva a al ruina. Por eso reflexiona, sirve y da.

Como funciona: 

Pero que tienes que hacer? En el versículo 12 nos da la respuesta:

Zorobabel hijo de Salatiel, el sumo sacerdote Josué hijo de Josadac, y todo el resto del pueblo, obedecieron al Señor su Dios, es decir, obedecieron las palabras del profeta Hageo, a quién el Señor su Dios había enviado. Y el pueblo sintió temor en la presencia de Dios. Entonces Hageo su mensajero comunicó al pueblo el mensaje del Señor: Yo estoy con ustedes. Yo el Señor lo afirmo. Y el Señor inquietó de tal manera a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y al sumo sacerdote Josué hijo de Josadac, y a todo el resto del pueblo, que vinieron y empezaron a trabajar en la casa de su Dios, el Señor Todopoderoso.

Dice la palabra que ellos sintieron temor y todo el pueblo obedeció las palabras del profeta a quién Dios ha enviado y empezaron a trabajar en la casa su Dios.

Crees que Dios te esta hablando hoy, crees que no son palabras mías, sino que son palabras de Dios. Entonces Reflexiona, teme al señor y empieza a reconstruir esta casa, empieza a trabajar.

¿Cómo empiezas a trabajar?

  • Dando diezmos y ofrendas, sirviendo en la obra.
  • Velando por que la obra comience a tener todas las herramientas necesarias.
  • Velando para que a los pastores no les falte nada, ya que ellos hacen parte de la casa de Dios.

Beneficios 

Y cuando empieces a trabajar Dios nos promete algo en el capitulo 2:6:

No teman, porque así dice el Señor Todopoderoso: Dentro muy poco haré que se estremezcan los cielos y a la tierra, el mar y a la tierra firme; haré temblar a todas las naciones. Sus riquezas llegarán aquí, y así llenaré de esplendor esta casa, dice el Señor Todopoderoso. El esplendor de esta segunda casa será mayor que la primera, dice el Señor Todopoderoso, y en este lugar concederé la paz, afirma el señor Todopoderoso.

Conclusión y Cierre

Hoy el señor te dice que esta en tus manos, depende de ti, si quieres que te vaya bien junto con tu familia. Tal vez, has pensado que en alguna vez te fue muy bien, pero hoy no es lo mismo.

El Señor, nuestro Dios, nos promete que si hacemos que la casa de Dios prospere y hacemos la obra a la cual nos mando hacer (a medida que crezca esta congregación) así nos prosperará, tanto que traerá las riquezas de todas las naciones para dártela a ti.

Reto: Hoy, has un pacto con el Señor, de dar tus diezmos y ofrendas y de traer un alma nueva cada Domingo y veras que el señor cumple su promesa.

No es le predicador que los dice, es la labra de Dios quien lo afirma.

Reflexiona, cree, teme al Señor y trabaja en la obra.

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